Columnista invitado: Camilo Sanín

Damos la bienvenida a un nuevo colaborador acá en 68 revoluciones, Camilo Sanín, de quien se esperan muchos textos más en el futuro. En esta oportunidad, un grato acercamiento a un muy poco conocido, pero genial narrador gráfico, Martin Vaughn-James.
Aprovechando el interés suscitado por el debate en este sitio sobre la novela gráfica, me pareció pertinente no dejar pasar por alto la oportunidad de reseñar esta pieza clave de “culto” dentro de las literaturas gráficas de autor. Hace poco tuve la oportunidad de releer La Cage , la obra mas famosa del artista británico Martin Vaughn-James en la versión canadiense de la Mécanique genérale y debido al impacto que una vez mas tuve al escudriñar la impecabilidad de esas paginas en blanco y negro, decidí que algo tenia que hacer para compartir mi admiración ante una obra de tal magnitud, que se encuentra ahora inaplazable dentro de mi Top 10 personal de novelas gráficas.
Hace como 4 años, durante mi residencia de autor en Angouleme, iba y venía todos los días a la biblioteca del CNBDI (Centro Nacional de la BD), por cierto, la biblioteca más grande de cómics en la que he puesto mis pies, intentando devorar cuanto álbum bd podía caer en mis manos. En el afán de terminar de leer a Chris Ware y el siguiente tomo de la “espada del inmortal” de Samura, pasaba siempre de largo la exposición itinerante del Museo. Un buen día de verano bochornoso, típico de aquella región del sur de Francia, no sé por qué, me dio por detenerme ante aquellas menospreciadas planchas en blanco y negro que en un principio me habían parecido tan frías y aburridas. Lo primero que me llamó la atención fue la extrema pulcritud con que han sido elaborados estos dibujos de una increíble exactitud y virtuosismo; una perfecta armonía de líneas, manchas y espacios cuidadosamente delineados representaban objetos inhumanos retorciéndose, flotando o como jugando entre ellos. De inmediato me dirigí hacia el centro de la exposición y encontré, en un atrio de manera muy sobria, la edición original belga del libro La Cage de un tal Martin Vaughn-James . Estaba ante una pieza magna de la literatura dibujada contemporánea y descubriendo una vez más mi infinita ignorancia en el tema.

Por más que se le mire, La Cage, más que nada, debe su celebridad justamente a su naturaleza inclasificable dentro todo de lo que se entiende como literatura gráfica o dibujada. Su primera característica: la ausencia de personajes y todo tipo de montaje, diseño de página o planos cinematográficos. La Cage o The Cage, a manera de punto de vista personal, se trataría de un ensamble simbiótico, casi orgánico, de palabras e imágenes que parecen sugerir una continuidad espacio-temporal narrativa que bien podría dar la impresión de algo que recuerda al cómic o a la novela gráfica. Al leer esta obra, se topa uno con una intrincada estructura laberíntica, pero a la vez cúbica, que produce sensaciones que van de lo claustrofóbico a lo infinito dentro de toda una musicalidad inusitada en los múltiples objetos que componen estas escenas de naturaleza muerta. Por momentos también podría respirarse algún aire del universo de las ciudades obscuras de Schuiten y Peeters. Ni que decir del texto: un conjunto de frases abstractas que dan la impresión de ocultar algún enigma que nos quisiera revelar una intrincada relación con las viñetas.
La producción artística de finales de los 60 de Martin Vaughn-James, a la cual corresponde La Cage (1975), se relaciona con el movimiento literario francés del nouvea roman, ligado a su vez al de la nouvelle vague en el cine. El motor de este movimiento se dice que es la antítesis creativa de las formas narrativas clásicas. Escritores como Robbe-Grillet, experimentaban en esta época métodos que permitieran desligarse de la convencionalidad de los cánones de la novela moderna bien establecidos por Balzac, Dumas y Cia. Sin embargo, esta obra, la cuarta de una serie desarrollada en su totalidad cuando el autor residía en Canadá y que comenzaría con Elephant, no se limita a un simple experimento de construcción anti-novela gráfica, sino que estaríamos más bien franqueando las puertas de las grandes ligas del arte contemporáneo.

Esta obra, que como muchas otras, no ha alcanzado el reconocimiento que debiera, como seria el caso de un Alberto Breccia o de un Sergio Topi, es mi recomendado especial para el fiel público de 68 revoluciones. Si están pensando en una lista para el próximo Amazonaso, de lejos, esta es una joya que no se pueden perder.
Vinculos:
Artículo en Image & Narrative >>
Artículo en Indy Magazine >>
Martin Vaughn-James (Bristol, 1943). Artista cosmopolita e inquieto, luego de vivir en Londres, Tokyo y Montreal se radicó en Bruselas, haciéndose colaborador de numerosas publicaciones francesas y belgas. Más adelante publicaría en Canadá cuatro novelas gráficas: Elephant (1970), The Projector (1971), The Park (1972) y The Cage (1975). La Cage fue publicada en Francia por Les Impresiones Novelles, que es la edición más accesible en la actualidad.
Desde los ochenta Vaugh James se ha consagrado a la pintura y ha expuesto en varios países europeos, sus preocupaciones narrativas, al parecer, se han ido en una dirección diferente al cómic, lo importante es que continua dibujando sin parar. |

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No sabia nada de este autor tan extraño y su obra…
que bonita pagina, la añadire a mis favoritos
Pablo tiene razón, este man es como un Geoff Darrow sin gente
Excelente este aporte de Camilo, que nos acerca a una concepción completamente distinta del cómic, pero además de válida, impresionante, bien por Camilo y por Vaughn-James!!!