
El COMICMAKER CHICANO BETO HERNANDEZ HA SIDO COMPARADO VARIAS VECES CON GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ,
y lo más seguro es que a estas alturas la comparación ya no le haga ni gracia. Es cierto que BETO creó un poblado de ficción en México, Palomar, que puede ser equivalente al colombiano Macondo, y que en ese lugar ocurre una saga de varias generaciones, comparable en algunos puntos a la de los Buendía de GABO, pero la temática de Beto es muy diferente.
En primer lugar, las historias de Beto son femeninas (que no feministas), al extremo de que los personajes masculinos sucumben siempre ante mujeres más fuertes que ellos, y se descubren, por lo menos en la mitad de los casos, homosexuales. Las mujeres en cambio son esplendidas, voluptuosas y fuertes. Y, en cualquier caso, lo que sí es innegable en este libro, como en toda la producción del mismo autor, es que la densidad de las historias tratadas no tiene nada que envidiarle a García Márquez, o a cualquier obra importante de la Literatura Contemporánea.

Poison River, una de las pocas novelas gráficas de Los hermanos Hernández que puede ser leída sin necesidad de consultar otras obras previas de sus autores, tiene como protagonista a Luba, una de las mujeres más increíbles que han aparecido en los cómics. En este libro se cuenta el origen de esta extraña heroina, su infancia y su fallido matrimonio con Peter, un músico que la lleva al DF y la introduce en un decadente universo de mafiosos, droga y prostitución. En este escenario se dará un despliegue de tramas y subtramas que tendrán su desarrollo completo en libros posteriores y que dejarán ver una galería de personajes variopintos como Blas, Isobel, el oficial Ortiz, o el lúgubre y sentimental Gorgo. Finalmente, se verá como Luba, a los 18 años, habrá experimentado más desengaños que media humanidad y decidirá huir de un pasado tormentoso (eso sí, como el José Arcadio de “Cien Años de Soledad”),buscando un lugar donde ella, su prima Ofelia y su tía Hilda puedan vivir en paz, en medio de los pueblos de la costa Pacífica mexicana, encontrando finalmente este edén en una pequeña parada del camino: Palomar, un mítico pueblo donde preparan la “Sopa de la gran pena”, que tiene la virtud de curar los corazones rotos. El final de este Río Veneno será el comienzo de la gran saga de Love & Rockets, que ya ha dado libros como Human Diatrophism, Reticent Heart, HeartBreak Soup o Birdland.

Una recomendación para los que no han leído “Poison River”: aunque su inglés no sea excelente procuren leer esta obra en su versión original, ya que la traducción española de Ediciones La Cúpula pone a mexicanos a utilizar expresiones que éstos jamás dirían.
Love and Rockets
Poison River
Beto Hernández
Fantagraphic 1994
Graphic Novel
Blanco y negro
146 páginas

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Qué casualidad, justo me lo estoy leyendo. Es la verga, y me parece que tiene poco o nada que ver con García Márquez…
Rio Veneno es fácilmente uno de mis 5 tebeos preferidos de todos los tiempos, en otro orden, esta reseña es muy vieja, yo no había leído entonces algunos de los primeros comics de Beto Hernandez, que sí que tienen una influencia conciente de GArcía Marquez, como Duck feet
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