Columnista invitado: Eddie Campbell

Conocido mundialmente por ilustrar el guión de Alan Moore para esa inmensa obra que es From Hell (mucho más ambiciosa, inteligente y lograda que la película), Eddie Campbell es autor de numerosas historias dibujadas en las que siempre se ha preocupado por ahondar en la condición humana (Alec, Bacchus, y la más reciente “The Fate of the Artist“). Campbell como dibujante, representa además la vertiente más impresionista de los cómics, como escritor, se puede decir que ha bebido de las fuentes del beatnik, pero ha desarrollado un sentido del humor y un espíritu crítico que son solamente suyos, y que le dan toda la autoridad del mundo, para haber publicado en el foro de The comics Journal, este manifiesto de la Novela Gráfica, que medio en serio, medio en broma, sienta las bases de ese tipo de obra que acá en 68 revoluciones, de a un tiempo a esta parte, tanto nos entusiasma (el top de las novelas gráficas da fé de ello). El manifiesto, que se encuentra fácilmente en muchísimas páginas de internet, fue traducido originalmente al español por Emilio Martínez, dicha traducción fue revisada, corregida y aumentada hasta el cansancio por este servidor. Léanlo y comenten por favor.
Existe un enorme desacuerdo (entre nosotros mismos) e incomprensión (por parte del público) acerca del tema de la novela gráfica que hace necesario establecer unos principios básicos.
- Novela Gráfica es un término discutido. Pero lo emplearemos partiendo de la premisa que por “gráfico” no nos referimos a gráficos y que por “novela” no nos referimos a nada relativo a las novelas (de la misma manera que “Impresionismo” no es un término estrictamente aplicable; de hecho fue empleado originalmente como un insulto y posteriormente adoptado como desafío).
- En virtud de que no estamos en forma alguna refiriéndonos a la novela literaria tradicional, no sostenemos que la novela gráfica debe ser de las mismas dimensiones o peso físico. En consecuencia los términos “novella” y “novellete” no son aplicables aquí y sólo contribuyen a confundir y distraer a los espectadores de nuestro objetivo (ver siguiente), haciéndoles creer que estamos creando una versión ilustrada de literatura tradicional cuando en realidad tenemos un pez más grande que freír en la sartén; esto es, estamos forjando una nueva forma de arte que no estará atada a las reglas arbitrarias de una anterior.
- “Novela Gráfica” significa un movimiento y no una forma. De manera tal que podemos hacer referencia a “antecedentes” de la novela gráfica, como las obras en xilograbado de Lynd Ward, pero no tenemos interés en aplicar la clasificación de manera retroactiva.
- Si bien el novelista gráfico contempla con satisfacción los antecedentes de genios y profetas sin cuyo trabajo no pudiera haber visionado el suyo propio, no se siente obligado a ponerse en fila detrás de “El progreso de Rake”, de William Hogarth cada vez que obtiene una mención o publicidad para sí mismo o para el arte en general.
- Ya que el término define un movimiento, un evento en evolución, a diferencia de una forma, no se gana nada con definirlo o “medirlo”. Tiene una antigüedad de aproximadamente treinta años, aún cuando el nombre y concepto a comenzado a sonar desde hace apenas unos diez. Como aún se está desarrollando existe la posibilidad de que cambie su naturaleza para esta fecha el año que viene.
- El objetivo del novelista gráfico es el de tomar el concepto del comicbook, que se ha convertido en algo bochornoso, y elevarlo a un nivel más ambicioso y significativo. Esto implica generalmente expandir su volumen, pero debemos evitar entrar en argumentos acerca del tamaño permisible. Si un artista ofrece un par de historias cortas como su nueva novela gráfica, (como hizo Eisner con A Contract with God) no debemos caer en polémicas. Sólo demos preguntarnos si su novela gráfica es un buen o mal par de historias cortas. Si él o ella utilizan un personaje que aparece en otra obra, como las varias apariciones de Jimmy Corrigan fuera del libro principal, o los personajes de Gilbert Hernández, etc. O incluso personajes que nosotros no queremos permitir en nuestra “sociedad secreta,” pues no debemos descartarlos por esta causa. Si su libro no se asemeja para nada a los cómics que nosotros conocemos no debemos polemizar tampoco sobre esto. Sólo debemos preguntarnos si dicha obra contribuye de alguna manera a la suma total del conocimiento de la humanidad.
- El término novela gráfica no debe ser empleado para describir un formato comercial (como “trade paperback” o “tapa dura” o “Prestige”). Puede ser un manuscrito inédito, o serializado en partes. Lo importante es la intención, aún si la intención llega después de la publicación original.
- El tema del novelista gráfico es todo lo existente, incluyendo sus propias experiencias. El o ella desdeñan los “géneros de ficción” y todos su feos clichés, aún cuando siempre se busca mantener una mente abierta. Resienten especialmente la noción, aún prevaleciente en muchos círculos, y no injustificadamente, de que los cómics vienen a ser un subgénero de la ciencia ficción o de la fantasía histórica.
- El novelista gráfico jamás pensará en emplear el término novela gráfica cuando hable con sus colegas. Entre ellos se referirán por norma general a su trabajo como “mi último libro” o su “obra en proceso” o “el viejo trasto”, e inclusive “cómic” etc. El término se empleará como un blasón o una vieja bandera que deberá ser blandida a la llamada de la batalla o al mascullar la pregunta de la sección correspondiente en una librería desconocida. Los editores deberán emplear el término repetidamente hasta que signifique aún menos que la nulidad que representa actualmente. Aún más, los novelistas gráficos están muy conscientes que la próxima generación de dibujantes escogerá trabajar en formas aun más sencillas y se mofarán de nuestra pomposidad.
- El novelista gráfico se reserva el derecho de disentir de alguno o de todos los conceptos mencionados anteriormente si ello le representa ventas rápidas.
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“Nací en 1943 y hasta 1974 no había hecho, nunca, un guión de historietas…”



Estoy de acuerdo en algunas cosas con Pablo después de leer el top de “novelas gráficas”, es muy dificil definir que es o que no es novela gráfica, creo también que se cita las que habéis leido y recomendaríais, aunque lo que no apruebo es la cierta acritud que tiene su comentario, por lo tanto me parece muy positivo este top, pienso que abarcar todo el género que existe es dificil. Con algunos de los títulos estoy muy de acuerdo.
Un saludo!
Lo único claro y bien definido al respecto ´habiendo leído el manifiesto- es que NADA está claro y bien definido al respecto; partiendo de esta base, es del todo absurdo que hayaís definido un top de novelas gráficas desechando en el proceso a enotmes joyas del SIMPLEMENTE CÓMIC por supuestos motivos y condiciones formales. DECID MÁS BIEN QUE HABEIS INCLUIDO SÓLO AQUELLOS QUE HABEIS LEIDO YA Y OS GUSTAN Y RECOMENDARIAIS, Y QUE EL RESTO LOS HABEIS DESECHADO O BIEN PORQUE NO LOS CONOCEIS, O BIEN PORQUE NO SON DE VUESTRO AGRADO. SIN MÁS
y si no te hacemos caso, qué?
[...] el que fueron creadas, sin importar su temática, su estilo, si no su capacidad para emocionarnos (aquí hay un manifiesto de la novela gráfica que define todos estos asuntos en profundidad). Conclusión, al menos hasta nuevo aviso, el top seguirá activo, mientras encontremos novelas [...]