Columnista invitado: Alvaro Velez
El Eternauta

Además de eso,el Eternauta es tal vez el cómic más importante que se ha concebido en Hispanoamérica, se habla aquí de la historia, de su entorno socio político, del autor y de su trágico final.
Un guionista de historietas se encuentra trabajando en su casa durante la madrugada; de improviso oye crujir una de las sillas que encuentra vacía y sobre la cual se corporiza un hombre que dice llamarse el Eternauta. En realidad su nombre es Juan Salvo, lo de Eternauta es más bien el título que ha recibido a lo largo de su trasegar por planos espacio-temporales. Juan pide al guionista que le ayude y, como tomando un aire y entendiendo la sorpresa de su interlocutor por la extraña forma de su repentina aparición, comienza a explicarle la larga historia que lo ha llevado hasta allí.
Este es el inicio del relato de El Eternauta, una de las historietas más fascinantes y con más contenido social y político producidas en Latinoamérica. La primera aparición de El Eternauta data de 1957 en la revista argentina Hora Cero Semanal, dirigida por Héctor Germán Oesterheld esta publicación fue casa de grandes guionista y dibujantes de cómic mundial. En ese entonces Oesterheld era la cabeza más visible de la historieta latinoamericana, su trayectoria iniciada en publicaciones infantiles pasó luego a ensayos y cuentos de anticipación hasta consolidarse como destacado guionista de cómics (títulos como Ernie Pike, al lado de Hugo Pratt o Mort Cinder, con Alberto Breccia confirman la excelencia de Oesterheld). Ya habrá intuido el lector que es el mismo Oesterheld el creador y guionista de El Eternauta el cual, durante su primera etapa, es dibujado por una pluma clásica de Francisco Solano López, al mejor estilo de Alex Raymond (Flash Gordon, El Agente Secreto X9) y Milton Caniff (Terry y los Piratas).
Juan Salvo, sus amigos de naipe y su familia, se enteran a través de la radio que tras la nieve mortal comienza una invasión de hecho. Seres que luego reciben el nombre de Cascarudos, Gurbos, Manos y Hombres-robot son la personificación del ataque extraterrestre, los cuales son a su vez manipulados por los Ellos, las verdaderas manos que mueven los hilos de la invasión y que en todo el relato nunca muestran su verdadera forma material, es este el primer indicio de la relación entre El Eternauta y la realidad latinoamericana: una metáfora del sistema dominador. Aunque muchos mueren a causa de la nieve, quedan algunos focos de resistencia en Buenos Aires. La lucha de los humanos contra los Ellos tiene en la historieta un inconfundible color local, los enfrentamientos se suceden en lugares de identificación porteña: la avenida Maipú, la cancha de River Plate, la plaza Italia.
Pero más que el ambiente lo que realmente atrae de esta historieta como propuesta particular, alejada del garaje de donde se elaboran la mayoría de cómics de aventuras, es que Oesterheld le ha dado al héroe una identificación colectiva. No es Juan Salvo, convertido en viajero del éter en busca de su familia raptada por los invasores, el héroe individual. Lo que propone El Eternauta es la suma de las fuerzas, es decir la invitación a la solidaridad, son Polsky, Juan, Favelli, Lucas y los innumerables individuos anónimos que luchan contra la amenaza común los verdaderos héroes de la historia. Oesterheld reparte el valor, la fuerza y el liderazgo del héroe en un pueblo que se solidariza, que une sus fuerzas en contra del invasor. En septiembre de 1959 culmina la primera etapa de El Eternauta la cual, en los años posteriores, ve crecer su popularidad. Gracias a esta circunstancia Oesterheld es invitado por la revista Gente, en 1959, para que continúe el relato del viajero de éter. La historia es la misma, pero su explicación sufre cambios significativos: el ataque se ha producido en un suburbio del mundo, no en el centro. Los del Norte ha pactado con los Ellos; para salvarse, los primeros han negociado con los extraterrestres cediéndoles el Sur. Los invasores son desenmascarados por Oesterheld, la historieta se inmiscuye en la realidad política argentina, y de paso Latinoamericana. Esta segunda etapa de El Eternauta es dibujada por Alberto Breccia, que aprovecha la oportunidad para experimentar con estéticas que rayan con lo incomprensible y lo feísta. Este aspecto, y en especial el giro argumental directamente vinculado con la realidad política y social de la Argentina post-peronista, son las causas que interrumpen la historieta en la revista Gente, una publicación especializada en farándula y otros platos de sencilla digestión, que nunca podrá explicar el por qué convocó a unos creadores de cómic comprometidos con corrientes estéticas de vanguardia y con una critica directa al sistema. Luego del descalabro en Gente, El Eternauta volverá a aparecer en la revista Skorpio, en 1976. La tercera etapa de la historieta de Oesterheld, la cual es nuevamente dibujada por Solano López, reaparece en una Argentina totalmente diferente: La triple A, los grupos armados del Estado, la dictadura militar, los sueños truncados, juventudes detenidas… los desaparecidos. Los Ellos han llegado. ¿Premonición, casualidad o reflejo del momento? Se pregunta uno, como tratando de buscar las respuestas en esa serie de cuadritos dibujados. Su creador, no ajeno a la realidad de su país y en su nueva condición de integrante de Los Montoneros, utiliza El Eternauta durante esa tercera etapa como instrumento de lucha popular. El relato, que antes estuvo estructurado como metáfora de la realidad, se convierte en un arma directa contra el régimen, perdiendo su calidad y desfigurando sus verdaderos mensajes. Los mandos castrenses, que no son del todo miopes, ven en la historieta y en la filiación rebelde de su creador una amenaza; en abril de 1977 Oesterheld es detenido y puesto en custodia por el régimen. No demoran las torturas, las visitas de su nieto de tres años a la cárcel y ese silencio, el mismo silencio de muerte con que empieza El Eternauta. Finalmente, y como muchos otros tantos que tuvieron la desafortunada suerte de luchar por lo que creían conveniente, Oesterheld desaparece



Robándose conceptos creados en otras latitudes, explotando con descaro íconos de la cultura popular, robándose entre ellos mismos las ideas exitosas, estos directores se atrevieron a fusionar géneros de la peor manera y rompieron todas las barreras que el buen gusto habían hecho imposible franquear.


me podrian realizar un breve ensayo del eternauta? que por favor tenga como tesis como se relaciona con la dictadura militar!
se publica por primera vez por continuación en la revista Hora Cero, que era semanal, entre 1957 y 1959
una pregunta quiero saber sobre el eternauta …. en que soporte se publica por primera ves la histotieta? ¿conque frecuencia se publicaba¿durante cuanto tiempo dura su publicacion? ayudenme con esto muchs gracias
[...] eternauta (El eternauta) Hector Oesterheld – Argentina, [...]
[...] maestro de verdad, Solano López, y entintando los sombríos escenarios de la epopeya de Juan Salvo El Eternauta, asumiría su irrevocable destino de dibujante de cómics. Muñoz emprendería la ruta de tantos [...]
[...] revista Fierro de Argentina hizo un concurso para nuevas versiones de historias escritas por Hector Germán Oesterheld, el ganador de la categoría más interesante (23-40 años), el joven y talentoso Tony Ganem, nos [...]
Es verdad que el dibujo de Solano López es más efectivo para un relato como El Eternauta, pero la versión de Breccia me pareció suprema. Estéticamente me parece insuperable. Cada viñetita merece ser enmarcada y colgada en la pared. Todavía no vi a otro dibujante capaz de contar de forma magistral una historia con sólo manchas y texturas. Una pena que esté incompleta, más allá de que tenga su nudo y desenlace, compactados en 10 páginas.
Al referirme a la estética de Breccia como incomprensible y feísta no lo hago desde el punto de vista peyorativo, a lo que me refiero es que en una revista como Gente la estética de vanguardia de Breccia no cabía (al mismo tiempo que un guión tan rompedor como el de Oesterheld). Claro que Breccia es un maestro, no hay duda de eso pues es capaz de romper el molde cada vez que se lo propone, no dibuja bajo fórmulas y por eso permaneció tanto tiempo en la punta de lanza de la estética del cómic, no sólo en Latinoamérica sino también en el mundo. Otra cosa sería comparar El Eternauta dibujado por Solano López y el trazado por Breccia, aunque lo anteriormente sustentado no quiera decir tampoco que López, con una estética más clásica, sea regular. Todo lo contrario, lo que hace de El Eternauta una historieta universal y de una calidad innegable es la afortunada combinación del guión de Oesterheld con el dibujo de López (en la primera y tercera etapa de vida del cómic) y, en su segunda etapa, con la estética de vanguardia de Breccia (lastima, repito, que la revista Gente no fuera el soporte digno para esta segunda combinación).
Como dicen los ibéricos, “para gustos los colores”, yo lo que creo es que si hablamos en términos plásticos pues sí, Breccia es un dibujante que arriesgó muchísimo más que Solano Lopez (como Nine, como Muñoz), pero Solano en cambio, en términos narrativos es insuperable, los dibujos del Eternauta de Solano pueden parecer desaliñados con respecto a los que él mismo hizo después en Evaristo o en Ministerio, pero son absolutamnete efectivos para atraparnos en la lectura del cómic y meternos en él sin que nada más nos importe. Cuando uno lee ese primer Eternauta, se siente como viendo esas geniales películas de sci-fi de los años del Macartismo (Them!, Body Snatchers, The Shrinking Man, etc), es un cómic con una profunda carga existencial, que metaforiza una sociedad y una época, pero además es una historieta de acción y aventuras totalmente mainstream, totalmente apta para cualquier público. El siguiente Eternauta que publicó, y dejó de publicar, la revista GENTE, además de que conlleva una (acaso innecesaria) carga ideológica, plantea un nivel de experimentación gráfica que no necesariamente la hace grata al lector y (es mi humilde opinión), no supera al Eternauta original. El dibujo de Breccia en cambio, adaptando La gallina degollada de Quiroga, o haciendo esa expresionista versión de los Mitos de Chtulhu de Lovecraft, me parece sencillamente genial. Solano en el Eternauta, Breccia en Lovecraft me parecen ambos magistrales.
Pero para que hablo tanto, más bien le cedo la palabra al doctorAlvaro Vélez….
Todo bien, pero discrepo con la opinión de que BRESCIA experimentara con lo imcomprensible y lo feísta. Me parece en cambio que como dibujante es más expresivo e interesante que el propio Solano Lopez (exelente dibujo)
Bosco
[...] José Muñoz (Buenos Aires, 1942), a los doce años, haciendo un curso por correspondencia de dibujo. José hacía los ejercicios, los enviaba por correo, se los enviaban de vuelta con las correcciones del caso. A los 15 conoció un maestro de verdad, Solano López, y entintando los sombríos escenarios de la epopeya de Juan Salvo El Eternauta, asumiría su irrevocable destino de dibujante de cómics. . [...]