


Nunca se habría imaginado Jean Luc Godard, que 30 años después de la creación de la nouvelle vague, ese movimiento que revolucionó el cine en los años 60 creando nada menos que el concepto de Cine de autor, un animador japonés, Hideaki Anno, reconocería el trabajo de Godard y sus amigos del Cahiers du cinema como su principal influencia para crear Neon Genesis Evangelion (1995), una serie que revitalizaba el género de los mechas, robots gigantes japoneses que desde los años 50 se enfrentaban a peligrosos enemigos en el cine, los cómics y las series animadas. Pero Evangelion iba más lejos que todos los mechas anteriores, por un lado porque profundizaba en el análisis de los conflictos psicológicos de sus adolescentes protagonistas, si no además porque ahora los mechas se enfrentaban nada menos que a Dios. Con una premisa tan extraña, se trató así mismo de una serie animada única, polémica y adictiva para sus millones de fans en todo el mundo, lo atropellado de su realización (se quedaron sin presupuesto antes de dibujar los últimos dos capítulos) obligó a terminar la serie con un final experimental, incluso interesante, pero que no cerraba los arcos dramáticos de los personajes de una forma convincente. Ha sido a través de los cómics que su diseñador de personajes, Yoshiyuki Sadamoto, ha vuelto a dibujar la historia desde el comienzo, con más detalle, perdiéndose en subtramas que en la serie se ignoraron, desarrollando backstories y cambiando escenas cruciales, como ésta en la que Shinji Ikari, el tercer elegido para pilotar los Evangelion, es salvado de un cruel ajusticiamiento por su propio padre (en la película posterior a la serie lo hacía su entrenadora, Misato Katsuragi). Además de ser una de las serie animadas más interesantes y valiosas de la historia, y de contar gracias a Sadamoto con un cómic ejemplarmente bien dibujado que va rellenando lagunas, hay otro hito en Evangelion, plantear una de las relaciones padre e hijo más dolorosas de las ficciones dibujadas.

La historia de cuatro músicos extraterrestres, traídos a la Tierra a ejercer lo que saben hacer convertidos en una banda pop prefabricada, se convierte en una inteligente sátira del mundo del espectáculo
Como el que escribe estas líneas fue víctima de un perturbado que no conocía las diferencias entre realidad y ficción, aprovechamos estas páginas para informar al público acerca del mundillo del snuff.
Cuando John Hillcoat le habló a Nick Cave para hacer la música de The Propisition, lo encontró tan enterado de la historia de la conquista de Australia que, casi como un chiste, le propuso escribir el guión
[...] había nada de anime contemporáneo realmente valioso, entiéndase por valioso, algo del nivel de Evangelion o Cowboy Bebop, vuelvo y pregunto, ¿ hoy en día no están haciendo nada tan bueno en el imperio [...]