
Martin llega a un perdido pueblo de Pensilvania, cerca de Pittsburg, lo recibe Tada Cuda, su longevo primo, que lo trata muy mal, en el tren del viaje Martin ha asesinado a una mujer y le ha chupado la sangre, pero no ha usado los colmillos, la ha cortado con una hojilla de afeitar después de drogarla. Tada Cuda, que lo cree vampiro, engendro del demonio e incluso mayor que él, le pone a Martin una norma para vivir en su casa, no matar a nadie en la ciudad. Martin hace caso omiso de la regla y en los ratos libres que le deja trabajar en la tienda de su primo mata aquí y allá, y le cuenta sus pesares a un locutor de radio, y toda la ciudad lo escucha sin saber que Martín es un vampiro real, o cómo él mismo dice, no lo es en realidad. “No existe la magia”, dice Martín, apartando los crucifijos y las ristras de ajo con que su primo trata de alejarlo. Pero Martin se siente solo y busca el amor, los vampiros, como él cuenta, en realidad viven tristes y solos, no como los glamorosos vampiros de las películas; la ciudad ríe con él, Tada Cuda lo odia y lo teme y su prima lo cree loco, pero nunca peligroso. Nadie entiende realmente a Martin.
Calificada por algunos conocedores como la mejor peli de vampiros de los setenta, acaso Martin (1977) sea mucho más que eso, tal vez estemos mas bien ante una de las películas más escalofriantes jamás filmadas, porque su terror radica en la locura, como en el Gabinete del Doctor Caligari, o en El resplandor, y saber que esta historia puede ser más real que todas las demás historias de vampiros la vuelve mucho más angustiante. Además de eso, es una película que tiene algunos de los mejores encuadres que unos ojos hayan visto. Siendo escrita y dirigida por George A. Romero no sorprenden ni el clima, ni la trama, ni el tono nihilista (más sombrío y más sobrio que en la trilogía zombie), pero sí la puesta en escena absolutamente exquisita, la música y la fotografía; Martín tiene la textura de aquel extraño film de Orson Welles “Historia de amor inmortal”, y está, siendo de Romero, más cerca de Bergman, Antonioni o Casavettes, que del cine psicotrónico. Obra maestra insospechada y espeluznante, que les recomiendo al 100%.

por diegogue
- Basado en una historia real (sic)
- El amigo que nadie necesita
- Nada sigue igual
- Felices 68, George
- “La abortaba y me quedaba sin razones de vivir”

Eureka Seven, sin tener una animación de calidad óptima, aprovecha en cambio al máximo todo tipo de recursos visuales, y literalmente pone a sus personajes a “actuar” ante las cámaras, tal y como ocurre en el cine y la TV de imagen real.


En 1982, la revista Cairo publicaba por entregas Fin de Semana, se trataba de un relato aparentemente intrascendente, pero que vista hoy en día, resulta quizás la primera obra relevante dentro de lo que pudiera llamarse novela gráfica española
[...] de zombies ni con ninguna otra de las que hizo, Solo Night of The Living Dead y en menor medida Martin (que no es de zombies si no de vampiros) tienen carácter de obras maestras en el cine de Romero, el [...]
[...] en este año 2008 que termina, se estrenó la que acaso sea la mejor película de vampiros desde Martin de Romero, o el Nosferatu de Herzog y la que, definitivamente, es una de las mejores películas de [...]
[...] andaría cómodamente el Danny Boyle de 28 days later, y luego, con esa joya casi olvidada que es Martin (1977), se encargaría de desmitificar, de la manera más contundente, el mito del vampirismo. [...]