Adios

25Aug10
por diegogue


Hace poco más de 4 años empezó 68revoluciones, con un artículo dedicado a Satoshi Kon, uno de los mejores animadores contemporáneos, ayer lamentablemente, se supo de su muerte causada por un cancer. La muerte de Kon duele, porque estaba joven (46), porque era un pionero, un visionario, alguien que entendió desde el principio que la animación es un área del arte sub utilizada, en la que caben muchos más universos de lo que el público, los críticos y los propios animadores alcanzan a suponer, es triste además, porque Kon estaba trabajando en un nuevo proyecto que queda a medio camino (aunque es hermoso pensar que como Tezuka, murió trabajando), y finalmente, en el terreno de lo personal, es triste porque Kon es uno de los profesionales del medio que más he admirado, el gran ejemplo a seguir, alguien a quien he estudiado a fondo para crear mi propio trabajo como animador, y a quien me habría encantado conocer para darle las gracias por todo lo que nos dio con sus películas, a aquellos que creemos que en las películas de dibujos caben historias realmente importantes. Ahora Kon se ha ido, y lo único que podemos hacer es recordarlo, con cariño y con agradecimiento, que su obra, sus historias y sus personajes perduren por siempre

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Los mejores videoclips animados de todos los tiempos: #12 The Ghost of Stephen Foster, de Squirrel Nut Zippers

16Aug10
por diegogue


Stephen Collins Foster, conocido como el “padre de la música americana“, fue un muy notorio compositor de canciones del siglo XIX, Squirrel Nut Zippers es una banda de jazz de Carolina del Norte que tuvo un gran repunte a mediados de los 90 en el marco del revival swing, del que no eran exactamente parte, ya que su música, si bien toma como punto de partida ritmos que van desde el jazz gitano, el Klezmer o el Delta Blues hasta llegar al calipso, termina convirtiéndose en algo completamente original. Los Nut Zippers homenajearon a Foster en su canción “ The Ghost of Stephen Foster” del disco Perennial Favorites de 1999, que se haría merecedor un videoclip a la altura del eclécticismo que la banda de por sí demostraba siempre. Matthew Nastuk y Raymond S. Persi, veteranos animadores de Los Simpsons, se encargarían de dirigir el video, dándole un look muy retro, totalmente acorde con la canción, pero sobre todo, con los dibujos animados de los años 30, específicamente los de los hermanos Fleisher, en The Ghost of Stephen Foster presenciamos la llegada de una joven pareja a un macabro hotel donde fantasmas y demonios arman la gran fiesta, y nuestros personajes, aun asustados, nunca dejan de llevar el ritmo de la canción con las rodillas, El fantasma de Stephen Foster, canción genial por parte de Squirrel Nut Zippers, tuvo entonces un videoclip maravilloso (ganador de un premio Annie al mejor corto animado del año 2000), a cargo de Nastuk y Persi.

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De Escobas, Conjuros y Sombreros Puntiagudos

11Aug10
por Berlin

Le damos la bienvenida a las 68 revoluciones a un nuevo autor, Berlin,(alias Carlos Salazar, alias, Dr Perico Matasanos) quien nos ofrece un muy completo compendio del cine dedicado a la brujería y la hechicería, se les desea una buena lectura y que ojalá para nuestro experto colaborador, éste sea el primero de muchos artículos en el blog

La creencia en la brujería es común en numerosas culturas desde la más remota antigüedad, y las interpretaciones del fenómeno varían significativamente de una cultura a otra. En el occidente cristiano, la brujería se ha relacionado frecuentemente con la creencia en el Diablo, especialmente durante la Edad Media, en que se desató en Europa una obsesión por la brujería que desembocó en numerosos procesos y ejecuciones de brujas (lo que se denomina caza de brujas, período comprendido entre 1450-1750). Algunas teorías relacionan la brujería europea con antiguas religiones paganas de la fertilidad, como por ejemplo lo visto en” The Wicker Man” (Robin Hardy, 1973), donde el sacrificio del imberbe e ingenuo sargento Howie permitirá que las hortalizas y frutas de la pagana isla inglesa vuelven a renacer a costa obviamente de un poco de fuego y carne ahumada.
Para empezar es bueno diferenciar ente bruja y hechicera, al parecer las brujas ejercían su arte de manera clandestina y en un ámbito rural, mientras las hechiceras quienes eran conocidas desde las épocas de la Grecia clásica, ejercían su oficio en un ambiente urbano, desarrollando a la par actividades de adivinación, sanación y en algunas ocasiones como comadronas,  igual ambas eran perseguidas, y al ser en la mayoría de los casos personas de extracción humilde eran más vulnerables a las persecuciones y a los juicios propuestos por los perseguidores de turno.

El cine desde sus inicios ha mostrado un interés particular por este tema, que si bien no es el más re visionado, a diferencia de otros se presta para ser el condimento de varios géneros que van desde la comedia, cine de aventuras, drama  y por supuesto el tema que nos interesa: horror y terror.
En las antiguas Grecia y Roma, estaba extendida la creencia en la magia, al igual que en la Biblia donde se condena de una manera particular y directa a la práctica de la brujería: “A la hechicera no la dejarás que viva” (Éxodo 22:18) y en otros libros del antiguo testamento también se hace referencia a estos hechos como en el Deuteronomio y el primer libro de Samuel.  Es así como cinematográficamente hay cierta revisión al tema, por ejemplo en la serie de películas de Espadas y sandalias, que fueron bastante populares en la década de los sesenta en Italia, películas como “Maciste all inferno” (1962), “Jason and the Argonauts” (1963), y la apreciable pero menor “ Ercolle al centro della terra “ (Mario Bava ,1961), donde se mostraba la figura del hechicero o brujo como ser que rige los peligros y desaforres que el héroe ( cualquier miss músculo de turno) tiene que arreglar. También hay  pequeños cameos, más de hechiceras que de brujas, en Macbeth, (Roman Polanski ,1972), Clash of Titans (1982) y Krull (1983).

La brujería en la Edad media

A finales de la Edad Media empezó a configurarse una nueva imagen de la bruja, que tiene su principal origen en la asociación de la brujería con el culto al Diablo (demoniolatría) y, por lo tanto, con la idolatría (adoración de dioses falsos) y la herejía (desviación de la ortodoxia). Aunque el primer proceso por brujería en el que están documentadas acusaciones de asociación con el Diablo tuvo lugar en Kilkenny, Irlanda, en 1324-1325, sólo hacia 1420-1430 puede considerarse consolidado el nuevo concepto de brujería. Las connotaciones de esta imagen fueron tan amplias que abarcaron incluso las artes, por eso se observa en la pintura de la edad media y el  renacimiento como el bosque y la naturaleza son tenidas siempre en un segundo plano, ya que es en ese sitio donde se aloja el mal, era de suponer que un pintor que quisiera poner en primer plano la naturaleza fuera procesado por herejía y terminara en la hoguera de turno. Contra lo que suele creerse, la mayor parte de los procesos por brujería los llevaron a cabo tribunales civiles, y la Inquisición solo tuvo un papel preponderante en los primeros años de la caza de brujas. Los procesos tuvieron lugar por igual en países católicos y protestantes. En los territorios de religión ortodoxa, en cambio, las cazas fueron de intensidad mucho menor. Durante estos procesos, se aplicó con frecuencia la tortura para obtener confesiones, por lo cual los investigadores actuales suelen manifestar cierto escepticismo acerca de lo manifestado en los juicios por brujería.


Sobre este período hay multitud de películas que pueden destacarse en las que se encuentran los típicos clichés: escobas, filtros, gatos negros, pócimas y caras envejecidas, como otras versiones que dan una lectura un tanto metafórica sobre los problemas políticos y morales de las sociedades americanas o inglesas del pasado siglo. La primera película sobre la brujería en sentido estricto es “Haxan”, de 1922, del danés Benjamin Christensen,  si bien la película más allá de un argumento se contenta con mostrar los diferentes periodos de la brujería a través de los tiempos, sin dar pie a ningún análisis, solo se limita a mostrar unos hechos donde caben los arquetipos conocidos hasta llegar a nuestros días pasando por  una representación un tanto  teatral del periodo inquisidor, como agregado,  una de las versiones de  la película posee una narración  en off con la peculiar voz de William Burroughs y una banda sonora de jazz beatnik, lo cual  no suma mucho a una obra ya superada en intenciones y gusto visual. Más interesantes resultan ser obras como: Witchfinder General (Michael Reeves, 1968), donde Vincent Price encarna al siniestro cazador de brujas Mathew Hopkins, que de una manera feroz y cínica y con la ayuda de un ayudante igual de cruel que él, ajusticia sin vacilar a una gran cantidad de supuestas brujas en el período de la guerra civil inglesa donde los ejércitos del parlamento liderados por Cromwell y los realistas de Carlos I  teñían de sangre escarlata la verde campiña inglesa, la película no muestra apariciones, ni insinúa magia por ningún lado, de hecho es un film bastante pesimista y depresivo ( su director Michael Reeves sufría de depresión, enfermedad que la pasaría factura el año siguiente, ya que se suicidó con una sobredosis de barbitúricos). Las  escenas de violencia son bastante explícitas para la época, el film  se encarga de mostrar las actitudes humanas más perversas y crueles, la ira, la codicia, la avaricia, todo orquestado por un grandioso Vincent Price  que suele saberse estos personajes de memoria, a manera de dato curioso, el director no gustaba mucho de Vincent Price, puesto que deseaba en dicho papel a Donald Pleasance, lo cual llevo a más de un desacuerdo y conflicto, pero esa ya sería otra historia.
En cambio en “The Blood on Satan’s Claw“, (Piers Haggard, 1971), se propone algo diferente, los habitantes de un poblado comienzan a sufrir terribles visiones, y pesadillas, a causa de los recientes descubrimientos de unos restos humanos que asemejan a una figura diabólica, comienzan una serie de desapariciones, los chicos ya no van a la predica y los asesinatos rituales se ponen al orden del día, una hermosa joven se convierte en la primera sacerdotisa del mal y los niños en sus acólitos, al final un implacable juez con espada santa en mano, cortara de raíz el mal ajusticiando al carnal demonio, no sin antes quemarlo y de paso cargarse a alguno que otro de sus secuaces. Si bien el argumento puede sonar bastante trivial, una posible interpretación de la historia, más allá de la brujería, puede enfocarse sobre una forma de rebeldía en contra de la alienación, las costumbres  sin sentido y la falsa moral, los jóvenes en cuestión se desbocaban a sus más profundas pasiones, reprimidas por unos personajes aparentemente correctos como el juez y el pastor del pueblo, pero demasiado antipáticos e hipócritas como para identificarse con ellos.
Black Sunday”, (Mario Bava, 1960), decantaba más que una idea una forma de hacer las cosas, lo importante de Black Sunday no es tanto la historia, la consabida maldición que pesa sobre aquellos que ajusticiaron a un par de brujos enamorados, los cuales siglos después vuelven a la vida para cobrar venganza. Lo plástico, los encuadres y el oficio de Bava, hacen que la película permanezca como obra de culto, pero si no fuera por esto, tal vez la cinta no superaría el promedio de films bastardos de horror italiano. Del mismo año que  “Black Sunday”, “The City of the Dead“, (John Llewellyn Moxey, 1960) es una entretenida aunque modesta película de terror, que inicia con una historia sobre la caza de brujas en el siglo XVII, donde un profesor de historia, interpretado por Christopher Lee, comenta los sucesos acaecidos en el pueblo de Whithewood, Massachusetts (Nueva Inglaterra), para luego trasladarnos a nuestros días para revivir de una manera escalofriante los mismo sucesos que suceden en este pueblo perdido en la niebla más densa y con un secreto que solo se descubrirá hacia el final del metraje.


The Crucible “, (Nicholas Hytner, 1996), si bien, no hay mucha hemoglobina, ni aparición demoníaca como tal, la película da un tratamiento diferente a los aspectos ya mencionados anteriormente, aquí asistimos a unos juicios de lo mas maquiavélicos, donde justos y más justos son ahorcados a favor de dios y en contra de un diablo que solo vive en las mentes de aquellos ignorantes que no pueden ver más allá de sus narices, la película no busca reivindicar la brujería como tema, sino mas bien busca dar un mensaje de la palabra y la integridad como algo único y personal que hacía que cualquier sacrificio valiera la pena, como reconstrucción histórica es válida pero como película de horror, está más cerca del drama que otra cosa.
Pero si hay una película que de verdad hable sobre un proceso de brujería como debe ser, con actuaciones de gran alcance, con una cinematografía perfecta y con un ritmo lento y pausado es sin duda “Dies Irae/Días de ira”, (Carl Dreyer, 1943), la cinta está alejada de la sangre y lo explicito, pero todos los temas que sugiere, la cobardía, las obsesiones personales, el mal en estado puro, Satanás y la brujería, se convierten en un compendio de todo lo doloroso y atemorizante que afecta al ser humano,  con una profundidad psicológica  nunca antes vista en el cine, sin dejar de lado las comparaciones obvias con los interrogatorios nazis que ocurrían en esos años, lo cual dimensiona aun más esta obra de la que se habla muy poco, pero que se debería redescubrir con premura.
Hay otros films inferiores a éstos que de varias maneras exploran el tema la brujería en la Edad media de una manera directa o indirecta, por ejemplo: The Dunwich Horror, (Daniel Haller, 1970), The Witches, (Cyril Frankel, 1966), “The Witchcraft”, (Don Sharp, 1964) y “The Naked Witch”, con el reconocido peor director de los todos los tiempos (incluso, peor que E. Wood) Andy milligan. Hay que reconocer que estos films aunque suelen tener sus momentos rescatables y sus influencias interesantes, como Lovecraft por ejemplo, no suelen superar el éxito ni las intenciones de sus predecesoras, convirtiéndose en films menores y hasta mediocres si se quiere, pero que igual se dejan ver.

Brujería: La Ortodoxia manda


Conforme avanza el tiempo inexorablemente el tema de la brujería en el cine alcanza otras dimensiones y otras fuentes de las cuales se puede tomar una historia, ya no se recurre al pasado tomando como punto de partida los cruentos procesos de la Edad Media, ahora, ubicándonos en nuestros días y acorde con una visión un poco más moderna se intenta adentrar el mito en unas estructuras que permitan darle un aire de actualidad al asunto. “Night of The Demon”, (Jacques Tourneur, 1957), es un ejemplo de esto, un psicólogo escéptico intenta poner en claro una serie de extraños sucesos que involucran brujería, magia negra, demonología y encuentros extrasensoriales, los cuales son atribuidos al malévolo y encantador Dr Julian Karswell, si bien la película se resiente por una sensacionalista aparición demoníaca en los momentos de mayor clímax, en conjunto logra mostrar cómo el mal penetra en el mundo moderno y no puede ser explicado a través de la ciencia y los conocimientos adquiridos durante siglos que, presuntamente, harían quedar a la superchería y las apariciones como cosa del pasado. “The Devil Rides Out”, (Terence Fisher, 1968), es otra película que recorre los mismos caminos, ayudado por el espléndido guión de Richard Matheson y unas actuaciones correctas de Christopher lee y Charles gray, asistimos a una lucha donde las fuerzas del bien se enfrentaran a una imponente secta adoradora del demonio con un marcado componente de brujería, lo más interesante en la película es la excelente descripción de los fenómenos, los rituales, anagramas, y un aquelarre que es un verdadero manual de cómo debe filmarse ese tipo de escenas. Hay otros 2 films del imprescindible Christopher Lee que vale la pena comentar, el primero si bien es una película sin pretensiones, pero con un casting de lujo, es “Crimson Cult”, (Vernon Sewell, 1968), donde las estrellas del horror, Lee, Boris Karloff y Barbara Steele, se juntan en un castillo medieval en medio de un valle inglés invadido por melenudos hippies que celebran un festín, aparentemente, una bruja ha encarnado en uno de los invitados y tratara de apoderase del alma de otro de ellos. Por otra parte,  resulta más convincente y satisfactorio el segmento que el mismo Christopher Lee protagoniza en aquella película de “antologías”, “The House That Dripped Blood”, (Peter Duffell, 1971), en el relato llamado “Swets to the Swet”, en el que Lee deberá soportar en carne viva las maldades de su pequeña hija que ha heredado de su madre fallecida el gusto por la brujería.

Si bien estos films son entretenidos, y muestran de una manera más o menos directa un cierto gusto por la iconografía demoníaca y la brujería, ninguno aporta en general una visión diferente o transgresora que los catapulté mucho mas allá de sus pequeñas dimensiones, esto mismo se puede decir de películas como “The Witching”, (Bert I. Gordon, 1972), que contaba con las aparición ( no digo actuación) de Orson Wells y la joven Pamela Franklin en uno de sus ya consabidos papeles de chica posesa-problemática y “ Race With The Devil”, (Jack Starrett, 1975), entretenido film de acción-terror, donde Peter Fonda y Warren Oates, junto con sus respectivas esposas, deben hacer frente a una horda de brujos que los persiguen por las carreteras estatales. A pesar de tener una factura muy clase b, el resultado final es más que brillante, ayudado por la empatía que uno nota entre los dos protagonistas principales.
Rosemary’s Baby“, (Roman Polanski, 1968), es una película que se acerca más al tema de la idolatría, donde la brujería es una instrumento y no un fin, conjurar que el bebé de la inocente Rosemary sea efectivamente el nuevo hijo de Satán, lo interesante de  este film es la forma como los supuestos satánicos actúan, alejados de toda acción de protagonismo, incluso mostrándose como personas normales que, en la intimidad,  rinden culto al mal, en ese sentido hay que reconocer la honestidad de un film que no nos engaña, simplemente nos muestra los hechos tal como pasarían en caso de que fueran reales. Por otro lado, Season of the Witch, (George Romero, 1972), es una película que ofrece una visión moderna, donde el tema de la brujería se mezcla con la crisis familiar de una mujer madura que observa como su mundo personal se desmorona a cada paso, agobiada por el aburrimiento del constante abandono de su esposo y al no encontrar satisfacción personal en ninguna de las cosas que le interesan, este personaje se mete de lleno en las prácticas esotéricas y mágicas para poder satisfacer sus deseos reprimidos, si bien uno puede aplaudir la forma como Romero intenta ofrecer algo diferente tomando como baza el tema “brujeril” hay que anotar que la película se hace muy difícil de digerir, el ritmo a veces cansino asociado a unas actuaciones de lo mas planas  enturbian el resultado final y las valiosas intenciones dan al traste con una realización menos lograda de lo habitual en la filmografía de Romero, algo ya parecido le sucedería al propio director cuando dirigió la incomprendida pero muy interesante “Martin” claro que esa vez no hablaba de brujas, sino de vampiros.

Del temible cuento de hadas a la bruja menos convencional


La bruja tiene un papel esencial en los cuentos infantiles, como los recopilados por los Hermanos Grimm, en donde es el personaje malvado arquetípico. Ya Terry Giliam en la inofensiva pero visualmente aceptable “The Brothers Grimm” nos mostraba un ejemplo de esto, y  Margareth Hamilton nos regalaba uno de esos papeles triples  como Miss Gulch,  la malvada  bruja del este y del oeste en la ñoña versión del mago de Oz de 1939. Aunque si de cuentos de brujas hablamos no debemos dejar de mencionar dos historias de origen ruso, La Baba Yaga del folclore ruso, reflejada en el relato homónimo de Aleksandr Nikolaievich Afanasiev, llevada a la pantalla grande en 1973, en una muy equivocada adaptación de Corrado Farina e interpretado por la sensual Caroll Baker, acá nuestra bruja atormenta  a una joven y bella fotógrafa (Isabelle De Funès), y el elemento diabólico estará presente en unas extrañas muñecas a escala, esta versión cinematográfica le debe más al comic Valentina de Guido Crepax, que al  original literario de Afanasiev y, lamentablemente, el resultado no es satisfactorio. En cambio, “Viy”, (Georgi Kropachyov, 1967), es un cuento de brujas en todo el sentido de la palabra, donde un joven aspirante a sacerdote tendrá que velar tres noches seguidas la tumba de una joven fallecida que resultará, claro, ser una temible bruja que utilizaría su atractiva apariencia para seducir a los hombres y llevarlos a la perdición. La película resulta ser un cuento de brujas muy logrado, donde podemos sentimos atemorizados y maravillados, por las aterradoras y a la vez hermosas secuencias que se nos ofrecen. Otros films que más o menos se acercan a esta descripción son “The Witches” (Nicholas Roeg, 1990) donde una muy convincente Anjelica Huston interpreta a la gran bruja que intentará convertir a todos los niños en ratas, y la repelente e insoportable “Hocus-pocus” (1993), producto de la factoría Disney, empresa  que pareciera tener como objetivo anual matarnos del aburrimiento con productos demasiado edulcorados.

Suspiria
, la obra maestra de Dario argento (1977), tiene mucho de cuento de hadas, una inofensiva Jessica Harper es abandonada a su suerte en la temible academia alemana de danza, donde una atmósfera oscura invade todo lo que la rodea, al comienzo la joven no hace nada frente a los extraños sucesos que le ocurren y, en ocasiones, reacciona de forma absurda frente al peligro que la acecha, si bien la película cuenta con innumerables detractores que le achacan su falta de consistencia en el guión y el argumento, lo cierto es que hay que destacar a Suspiria como un puro ejercicio de cuento de brujas moderno, con una crueldad y a la vez plasticidad, no superada ni siquiera por el propio Argento en sus siguientes obras.
Volviendo al sentido menos convencional de la palabra bruja nos encontramos con la apabullante Kim Novak, que dio vida a una de las brujas más elegantes de la historia del cine en “Bell, Book and Candle” (Richard Quine, 1958),  aunque rodeada de un halo de misterio con atuendos funerarios y gatos negros de mascota, la estampa que recrea es sinónimo de un garbo muy rara vez presentado en la gran pantalla, obviamente las escenas de terror en esta película son casi nulas. Por otro lado, la bruja pagana de The Guardian, (William Friedkin, 1990), interpretada por la actriz británica Jenny Seagrove no está nada mal, Seagrove no posee la presencia de Novak, pero resulta  más sugerente, sus desnudos y esta vez  el horror se hacen más presentes, convirtiendo un film menor en una película bastante entretenida. No hay que terminar sin mencionar  el clan de brujas de The Craft (A.K.A jóvenes brujas,  Andrew Fleming, 1996),  donde se retoman de una manera mas o menos seria algunos tópicos  de la brujería como los rituales y los conjuros. Sin llegar a ser una gran película, The Craft al menos intenta conectar con un público juvenil sin renunciar al lado más tradicional de la brujería, como dato curioso:  una de sus protagonistas, Fairuza Balk ( la bruja mala ) luego de la película se convertiría a la religión neopagana  Wicca.

Sangre, sudor y conjuros


Películas sobre brujas hay muchas, tanto que en los últimos años han salido títulos que van desde un estilo gore y abiertamente visceral hasta cintas con un gracia peculiar que las acerca más a géneros como el drama, la comedia o la aventura, ejemplos de estos últimos son cintas como: Harry Potter y sus numerosas secuelas, The  Golden Compass (Chris weitz, 2007), o “The Chronicles of Narnia: The Lion, the Witch and the Wardrobe” (Andrew adamson, 2005), todos estos films no hablan sobre la brujería o sus consecuencias, solo buscan crear mundos oníricos que permiten distraer al público infantil y juvenil con unas historias de lo mas pueriles e inofensivas, claro, el cálculo está hecho y las butacas se llenan de ciertos de imberbes ayudados por la promoción y mercadotecnia del caso, pero si nos alejamos un poco de las  butacas del cine más consumista, se pueden encontrar otras opciones menos populares y acaso más interesantes, en ese orden de ideas films como “Superstition” (James W. Roberson, 1982), o “Warlock” (Steve Minner, 1989) son cuchilladas de emoción y horror con un buen envoltorio técnico pero con una muy endeble historia de fondo, aunque más débil y falsa resultaría ser la tercera entrega de la trilogía de las madres de Dario Argento: en “The Mother of Tears “(2007), asistimos prácticamente a la defunción de Argento como director, una película donde se hace patente la incompetencia para crear una historia medianamente inteligente y donde la falta de recursos estéticos y técnicos son las principales cartas de presentación, acá las brujas no son ni medianamente parecidas a lo ofrecido años atrás en Suspiria, en esta ocasión parecemos asistir a un mal videoclip ochentero, no obstante el cine del director romano se caracterizaba por sus buenas dosis de esteticismo.
The Blair Witch Project“ (1999) no es tanto una película de horror, es más bien un truco publicitario con duración de largometraje vendido como película de terror, y su secuela es francamente impagable.”The Woods “del prometedor Lucky McKee se acerca a un estilo conceptual y una historia que si bien no ofrecen nada nuevo desde el punto de vista técnico, está más cerca de Suspiria que las últimas  películas del mismo argento. Un segmento de la popular serie Masters of horror, “Dreams of the Witch House”, intenta acercarse al revival del gusto por la brujería más tradicional en nuestros días, donde un joven tendrá que hacer frente a una poderosa bruja. “Anticristo” (Lars Von Trier, 2009) despunta como una de las últimas sorpresas a tener en cuenta, una historia que mezcla la tradición esotérica, símbolos, oscurantismo, todo en unas atmósfera muy pastoril, por así decirlo, en un director que es más agudo que crítico y que no suele dar muchas concesiones, a pesar de mis reparos generales a su cine, hay que reconocer que probablemente sea una obra que, si bien peque de intelectual, se acerca a una revisión del tema “mágico” con cierto respeto y madurez, lo cual no es demasiado común en estos días.

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Arbitrariedades

24Jul10
por diegogue

  1. Se habló mucho de Roman Polanski a raíz de su inesperado arresto en Suiza, hubo quién se escandalizó de que arrestaran a un artista, y quien señalo que serlo no lo exhimía de haber cometido un crimen, lo que tal vez nadie comentó fue que este director franco polaco, hizo películas geniales entre los 60 y los 70, pero desde que huyó hace años de su juicio en los USA por violar a una niña, no hizo nada especialmente valioso (habrá quien le guste El pianista, pero a juicio de quien suscribe siempre serán mejores Repulsión, Cul de Sac, El inquilino, Rosemary’s Baby o Chinatown)
  2. y es que hablando precisamente de Repulsión, del bebé de Rosemary, y de El inquilino, películas conocidas como la “trilogía de los apartamentos”, es imposible no relacionarlas con la reciente, y polaca, película de horror, Naboer (Next Door en inglés, literalmente Vecinos, literariamente “Las vecinas”), de Pål Sletaune, es una película angustiante como pocas, que brevemente, ahonda en el lado más oscuro del alma valiéndose de un personaje neurótico e infeliz asediado por sus atractivas y siniestras vecinas. Naboer es un film polaco de horror contemporáneo que definitivamente se debe ver
  3. Como también se debe ver la imperfecta, pero muy grata “Senki“, del yugoslavo (ahora macedonio) Milko Manchevski, que es una historia de fantasmas moderna, ambientada en medio de un conflicto étnico y social inusual en las historias fantáticas, en Senki (Sombras), los fantasmas van al médico y se hacen radiografías, pero además de eso, buscan reivindicar, de manera simbólica, la tierra que les arrebataron, Manchevski es un director original y arriesgado en todas sus películas, en Senki además, sabe ser divertido y terrible a la vez.
  4. Y aunque no es de Europa ni es de terror, y ni siquiera es actual, Experiment of Terror, de Blake Edwards, es una gran película de suspense, con Glenn ford y Lee Remick enfrentando a un ladrón de bancos asmático y homicida, pero que tiene, como casi todos los seres humanos, su lado bueno. Experiment of Terror es la inspiración de la serie Twin Peaks de David Lynch y su secuencia inicial está entre lo más logrado del cine comercial, demostrando que Blake Edwards, cuando no hacía (in) trascendentes comedias, era algo así como el Michael Mann de los 60, realizando ejercicios de estilo brillantes y espeluznantes, como este Experimento de terror. Todo hay que decirlo, los personajes asiáticos de esta película, muy humanos, muy dramáticos, parecen pedir disculpas por parte de Edwards por su cruel ligereza en Breakfast at Tiffany’s del año anterior, de la que hablamos hace poco.
  5. Aunque no todas las comedias son intrascendentes, o tal vez sí lo son, pero algunas son divertidas también, sobre todo las que no son tan mainstream, tan políticamente correctas, el canadiende Allan Moyle venía de dirigir algunos clásicos juveniles como Pump Up the Volume y Empire Records, y hace pocos años, y siendo él mismo un tipo ya no tan joven, realizó una brillante comedia juvenil muy políticamente incorrecta, Weirdsville, una historia de equívocos que enfrenta a dos amigos yonquis y a una prostituta con aspiraciones con una diletante secta satánica, cruzándose por el camino con un ejército de enanos, unos mafiosos peligrosamente ridículos  y un anciano hippie y millonario y su decadente sobrino, todo aderezado con una banda sonora de indie canadiense de la mejor calidad, por que  a veces, cuando no se abusa, las bandas sonoras hechas solo a base de canciones funcionan pero que muy bien.

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Los mejores videoclips animados de todos los tiempos: #13 Magic Key, de One-T

03Jul10
por diegogue


One-T es un proyecto de electhro hiphop francés que surgió en el año 2001 como una banda ficticia de dibujos animados, como Gorillaz o como los Crescendolls de Daft Punk, musicalmente producidos por Eddy Gronfier y Thomas Pieds, quiénes además crearon los personajes de los videos. Gronfier y Pieds se divirtieron creando una serie de personajes: One-T y su amigo latino Nine-T, el hacker E y su hermana Ee, su enemigo el mafioso Travoltino y el peligro Acid Man. En medio de este universo de personajes que lucían tiernos pero en el fondo eran muy sórdidos, definitivamente el mejor video de la serie es The Magic Key, que hace gala de una frescura y un dominio de la narración en dibujos animados ejemplar, los que recuerden del 2003 el tema Magic Key, pueden revivirlo, los más jóvenes pueden ver uno de los más bonitos videoclips de comienzos de (este) siglo. Magic Key, de One T + Cool T, realizado por Eddy Gronfier y Thomas Pieds

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