La revista Fierro de Argentina hizo un concurso para nuevas versiones de historias escritas por Hector Germán Oesterheld, el ganador de la categoría más interesante (23-40 años), el joven y talentoso Tony Ganem, nos autorizó a publicar su versión de Richard Long (la versión original dibujada por Breccia la pueden ver acá), brevísimo relato que en su momento fue reconocido como una obra maestra del cómic. Felicidades al talentosísimo y amable Tony y esperamos que nos siga colaborando acá en las 68revoluciones.




Colombian Trash continúa su carrera, ahora no solamente con el número 15, si no con la edición especial, el número 16, dedicado a las mujeres, o más bien hecho por mujeres. Ya con 16 ediciones, Colombian Trash se ha convertido en una marca, un emblema, un testigo de la aparente vaciedad de los tiempos que corren en la provinciana capital de país que es Bogotá, paradojicamente el nombre del fanzine, esconde en realidad una visión bastante sofisticada de lo que se vive en la ciudad.
Como ya es costumbre, estas ediciones recientes de Colombian Trash pueden descargarse acá en PDF, o si se tiene suerte, encontrarlos en diversos puntos de la ciudad de Bogotá, generalmente su editor, Inu Waters , carga algunos consigo (anoche me pasó unos cuantos).
Descargar Colombian Trash 15 >>
Descargar Colombian Trash 16 (especial mujeres) >>
Pero eso no es todo!!! visiten la galería de Tintines apócrifos que continua creciendo
Ya es completamente oficial, en la segunda mitad de este año, en fecha aun por definir, aparecerá en la ciudad de Bogotá un libro de cómics recopilando historias no tan breves de varios autores nacionales (y eventualmente algún invitado foráneo). Está confirmada en este volumen la publicación de cómics (porque estos ya están escritos y/o dibujados, o al menos están bastante adelantados) de El Señor Juanito, Andrezzinho, Inu Waters y quien suscribe, Diego Guerra, pero se ha hablado con 5 autores más que podrían participar en esta iniciativa, así que se les pide estén pendientes, habrá lanzamiento, distribución en librerías y esperamos desde ahora una respuesta favorable por parte del público que nos permita aventurarnos con más frecuencia por el mundo de las publicaciones, cosa que no hacíamos hace ya unos cuantos años.
Otro asunto a mencionar, se le deben disculpas a nuestros suscriptores, tanto a los que no recibieron nuestros boletines con las actualizaciones durante el mes de abril como a los que las recibieron de más. La razón de este percance radica en que nuestra lista de correo se multiplicó más de lo previsto y fue necesario hacer correcciones y cambios, asimismo, si algún suscriptor sigue sin recibir nuestros correos que nos escriba quejándose a correo@68revoluciones.com. Eso por un lado, por el otro, este portal tiene previsto continuar con los artículos de costumbre, sobre cómics, cine y dibujos animados, pero pretendemos hacer un poco más de énfasis en difundir obras de autores y obras olvidadas del noveno arte, que gracias a la internet, son cada vez más fáciles de desempolvar, esperando claro está, que lo que publiquemos les guste tanto como a nosotros, y deseando que nos sigan visitando y comentando, les enviamos un abrazo a todos.
Que tengamos un buen mes, salud.
* Siete días en mayo es una muy inteligente película de 1964, donde Burt Lancaster encarna a un general que quiere llevar la guerra fría a sus extremos más osados, pasando por encima del presidente y otras personas que no entienden que “a veces hay que ser férreo”. Tratarán de evitar que Lancaster lleve su locura al extremo un muy sobrio Kirk Douglas y una melancólica y hermosísima Ava Gardner, véanla si pueden que es una cinta excelente.
Yoshihiro Tatsumi (Osaka, 1935), fue uno de los primeros autores japoneses que logró contar historias realmente profundas en dibujos, basándose en lo cotidiano. Con un enfoque muy literario e intimista, sus historias no tienen nada que ver con el manga de samurais o de yakuzas que imperaba en los 70, que es de cuando data esta serie de historias que bajo el título de “Qué triste es la vida!“, abarcan un complejo escenario de usos y costumbres de una sociedad aun marcada por la posguerra y la pesadilla atómica, donde la frustración, el rencor y las neurosis diversas de un país levantándose de la desgracia y tratando de recuperar su amor propio no hacían nada fácil la vida de todos los días.
El relato “pequeña leyenda moderna y sin moraleja”, se publicó en el especial de verano de El víbora Nº8-9 de julio de 1980, más adelante La cupula editaría una recopilación de toda la serie bajo el mismo título, pero de todo esto hace casi ya 30 años. En la actualidad, los cómics de Tatsumi son publicados en inglés por Drawn And Quarterly.

Sara sabe que Miranda no va a volver, o más bien, la propia Miranda lo sabe y se lo ha insinuado “tienes que aprender a querer a otras personas aparte de mí”, le ha dicho antes de irse. Es el día de San Valentin de 1900 y 19 jóvenes del Appleyard College salen a una excursión a Hanging Rock con dos de sus profesoras y un cochero. Al mediodía los relojes se detendrán y las jóvenes perderán la noción del tiempo, tres de ellas pedirán permiso para explorar la roca, al verlas partir, la profesora de francés que ojea un libro de arte comentará, “Miranda es uno de los angeles de Boticcelli“. Luego, un joven noble y su lacayo verán a las jóvenes cruzar un riachuelo antes de adentrarse en la roca. Inmersas en la extraña formación geologica que parece llevar un millón de años esperándolas, las jovenes se quitarán los zapatos y harán toda clase de chistes. La roca imponente será una tentación demasiado grande para las jóvenes, que tienen prohíbido adentrarse más. Después, nadie volverá a verlas con vida, no se encontrarán sus cuerpos y no habrá una explicación lógica. El internado para señoritas de Appleyard será dominado por la histeria y la pobre Sara, castigada por no aprenderse aburridos poemas victorianos y en cambio pretender ser poeta ella misma, podría terminar corriendo también un destino aciago.

Picnic in Hanging Rock (1975), el segundo largometraje de Peter Weir, es una extraña obra maestra. Basada en la novela homónima de Joan Lindsay (libro que en su momento quizo venderse como “basado en hechos reales”), esta película supuso la irrupción de Australia en el panorama del cine mundial, y el inicio de una exitosa carrera para su director. Dificil de tragar para los paladares holliwoodienses por su trama inexplicable (Lynch era un jovenzuelo en ese entonces), Picnic se vale de una muy cuidada atmósfera para sumergir al espectador en el extraño relato que tiene ante sus ojos, de una ambientación que vuelve coherente una historia absurda como pocas, pero que plasma como ninguna el choque de la moral victoriana con una Oceanía salvaje y oscura (el polo opuesto de esta confrontación sería la también genial The Proposition). La suerte de las jóvenes desaparecidas no es mucho peor que la de la pobre Sara, sometida a humillaciones y castigos monstruosos por parte de sus profesoras, como si lo que estuviera mal no fuera tanto la desaparición de las 3 jóvenes, si no un malestar más profundo, algo que indica que no fue fácil para los colonos británicos adaptarse a ese nuevo, y a la vez anciano hogar que es Australia. Esta joya que es Picnic in Hanging Rock anuncia lo que sería La sociedad de los Poetas Muertos y las románticas frustraciones de la adolescencia, paradójicamente está más lograda y en ella su director exhibe más talento y arriesga mucho más que en casi todas sus obras posteriores.
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Peter Weir dirigió en su Australia natal cintas bastante dignas, The Last Wave, Gallipolli y The Year Of Living Dangerously (El año que vivimos peligrosamente), luego hizo en Hollywood la magistral Witness, después se fue volviendo cursi, como un director para señoras (Green Card, Dead Poet Society, Mosquito Coast), luego un tipo interesante pero imperfecto (Truman Show) y finalmente, a la moda de la administración Bush, un poquito reaccionario (Master and Commander). Su segunda película, Picnic In Hanging Rock, es quizá equivalente dentro de su obra a Blade Runner dentro de la cinematografía de Ridley Scott, quien luego se dedicó a hacer también películas muy inferiores a las de sus inicios.
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Agradecimientos al Dr Calamar que me recomendó esta maravilla comparándola con la sudafricana Dust Devil.



































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