Basado en una historia real (sic)

23Dec08

A comienzos de los ochenta se populariza el cubo de rubik, un divertido rompecabezas tridimensional que se volvió un reto para los niños y adultos, la serie animada de Hanna-Barbera The Smurfs (Los pitufos), que adaptaba el cómic del belga Pierre Culiford (Peyo), hizo famosos en el mundo entero a los populares duendecillos azules, al punto de que en cada hogar de clase media era fácil encontrar uno o varios muñecos de los pitufos a escala natural (unos 6 cm). A comienzos de los ochenta, hacía mucho frío en Blackeberg, un barrio obrero de  Estocolmo, Oskar tenía doce años y ningún amigo, y en cambio, era sometido a constantes burlas y malos tratos por sus crueles compañeros. Hasta la noche en que Oskar conoció a Eli, quien sabía armar el cubo de rubik a una velocidad asombrosa, y es que Eli tenía los mismos 12 años de Oskar, lo que pasa es que ella los tenía desde hace mucho más tiempo. Y entonces las cosas cambiaron para Oskar, ya sus compañeros dejaron de ser un problema (o acaso se convirtieron en uno mucho más serio), ya no importaba que su padre divorciado y alcohólico prefiriera emborracharse con sus amigotes que pasar el fin de semana con su único hijo, o que su madre estuviera siempre de tan mal humor, porque ahora estaba Eli con él, y Eli sabía cosas que nadie más sabía, y ocultaba secretos que nadie habría entendido. A comienzos de los años ochenta, Oskar conoció el amor, conoció también el significado de la muerte, del horror, del sacrificio…
Finalmente, en este año 2008 que termina, se estrenó la que acaso sea la mejor película de vampiros desde Martin de Romero, o el Nosferatu de Herzog y la que, definitivamente, es una de las mejores películas de horror contemporáneas, Låt den rätte komma in (traducida al español como “Déjame entrar“), del sueco Tomas Alfredson.


Basada en un libro que pretende ser autobiográfico (qué tal que realmente lo fuera) Déjame Entrar es mucho más que una película de genero, más bien es un retrato generacional, una historia nostálgica, y profundamente melancólica, que encuentra en el viejo mito del vampirismo una elegante y poética forma de hablar de esa edad difícil del inicio de la pubertad. El clima de la película es frío como la nieve que aparece como telón a lo largo de todo el metraje, crímenes despiadados, vampiros trepando las paredes, chupando sangre o ardiendo espontáneamente al contacto con la luz del sol son mostrados sin aspavientos, sin escándalo, se trata de tópicos del universo vampírico que, metidos en una película realista, se convierten en otra cosa, en una metáfora conmovedora y emocionante, como dijera un escritor “A veces, la imaginación y la fantasía te comunican lo que, de otro modo, te seria imposible soportar, incluso acerca de ti mismo“. En un tono muy europeo, muy nórdico, pero absolutamente moderno y universal, en Déjame entrar se nos cuenta, en clave de fantasía, una historia sobre la soledad, el desamparo y la crueldad.

A quienes estén hastiados del panorama actual de las ficciones sobre vampiros, que parecían haber exprimido el tema hasta dejarle las venas secas, y a quiénes quieran ver cine europeo del que no aburre

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Aquellas pequeñas cosas

16Dec08


Sabemos que Harvey Pekar creció como judío pobre en Cleveland, que sus padres murieron sin conocer Israel y que a Harvey lo exasperan las ancianas judías que entorpecen las filas del supermercado con sus miserias. Sabemos cómo todo cambió para él cuando decidió escribir comics que hablaran sobre lo cotidiano, y cómo el apoyo de su amigo, el gran dibujante Robert Crumb, supuso un espaldarazo que contribuyó no poco a que Harvey continuara durante mucho tiempo con el proyecto, algunas veces con Crumb y las más con otros muchos dibujantes. Sabemos, de sus matrimonios fallidos, de su matrimonio con Joyce que al parecer no lo ha sido tanto, y de que adoptó a la hija de uno de sus dibujantes venido a menos, sabemos de sus crisis de pánico, de su cancer y cómo salió de él. Pero todos estos detalles, unos importantes, otros aparentemente insignificantes, no los leímos en la wikipedia, los encontramos todos en American Splendor, el cómic que narra con pelos y señales la vida de un hombre, un poco neurótico, un poco amargado, un poco mezquino, acaso un poco demasiado humano como cada uno de nosotros. American Splendor es un comic book que aparece irregularmente desde hace más de 32 años, y que puede entenderse en cierto modo como una novela gráfica, no obstante, si se trata de ser puristas con el formato, la primera novela gráfica de la serie es Our Cancer Year, obra que tal vez pierde algo de calidad pese a su tema por los dibujos, nunca demasiado buenos, nunca lo suficientemente eficaces. La aparición de la laureada película American Splendor (que es analizada a fondo por nuestro Harvey Pekar local, Truchafrita, aquí), que cosechara los principales premios en los festivales más importantes del mundo (Cannes, Sundance) no tanto por su relativa calidad (excelentes interpretaciones de Paul Giamatti y Hope Davis como Harvey y Joyce, en cualquier caso), como por el tema que trata. De algún modo, los reconocimientos a la película son en realidad para el cómic de Pekar, y supusieron que sus ventas se multiplicaran, que los números más recientes aparezcan editados por Dark Horse con dibujos mucho mejores (a cargo de gente como Richard Corben, Joe Sacco, David Lapham), y que, finalmente, en The Quitter, de 2005 (El derrotista, ilustrada en su totalidad por Dean Haspiel), Pekar consiga, después de tanto tiempo su primera (memorable) novela gráfica. En The Quiter tenemos una estructura narrativa exclusiva de la novela de largo aliento (normalmente Pekar se sostiene en relatos breves), a lo largo de 100 páginas, el autor construye un relato autobiográfico que retoma lo que nos había contado en sus comics anteriores, pero ahora con mayor distancia, y mayor lucidez. Pekar en The Quitter sabe ser tan certero como Bukowski o como el Ellroy de Mis rincones oscuros, en medio de su tono aparentemente pesimista nos cuenta, sin auto complacencia, la difícil vida de un artista que tomó un camino que en su momento era demasiado inusual, y cómo logró salir adelante, digámoslo así, la historia de un derrotista que se salió con la suya.

Habiéndose consagrado como autor célebre, habiendo contribuido a llevar al cómic a un plano de importancia que antes no tenía, habiendo logrado en The Quitter una novela gráfica que merece el título de obra maestra, a sus 69 años Harvey Pekar podría gozar de un cómodo retiro, aunque nos preguntamos, conociéndole toda su vida, si aun tendrá cosas por decir que todos querramos escuchar, o más bien leer.

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Una comedia humana en dibujos

08Dec08

Gérard Lauzier, dibujante y cineasta francés nacido en 1932, murió el sábado pasado a los 76 años, retirado de la actualidad de la Bande Dessinee desde la publicación de Portrait De l’Artiste en 1992. Habiéndose ganado un espacio único en el universo del cómic francés, las historias de Lauzier pueden definirse con una sola palabra: Inteligencia. El dibujo por su parte era sencillo, pero eficaz y muy expresivo, y resultaba el medio ejemplar para unos guiones especialmente cínicos, caracterizados por una visión lúcida y desencantada de la realidad. Testigo de los profundos cambios sociales que vivió Francia entre los 60 y los 70, Lauzier supo ser el espejo de su tiempo con un humor brillante, que escondía una profunda desesperanza. Además de eso, podemos ver en “Cosas de la vida“, “La carrera de la rata” o “Diario de un joven“, la descripción minuciosa de toda una sociedad, tal y como lo hiciera un siglo atrás Balzac en sus novelas.

A continuación un extracto de una entrevista que le hizo la revista “Schtroumpf” en 1978, que reprodujera la Historia de los Comics de editorial Toutain, y que fue transcrito digitalmente en el blog Citas y comics, que a su vez fue referenciado desde La carcel de papel:

El cómic infantil no me interesa en absoluto, y me veo incapaz de hacer una historia de ese corte. Además, el cómic infantil ha sido ya muy explotado. Lo que hay de maravilloso en el comic para adultos -en lo concerniente a las historias- es que no hay nada. Contamos con buenos dibujantes, pero los buenos guionistas escasean. No leo cómics porque me aburren. Encuentro la materia sin consistencia. ¡Ya quisiera yo leer cómics para adultos, pero que me ofrezcan algo que valga la pena! La mayor parte de las veces, con sólo leer unas viñetas ya sé lo que va a pasar. Claro que hay excepciones, pero por lo general, en un campo tan nuevo, tan rico, que atrae a los jóvenes, me sorprende tanta pobreza y la depauperación profunda del cómic para adultos. Compro todas las revistas, porque es mi trabajo, y tengo que decir que me cuesta muchísimo dar con una historia en la que no se tome al lector por un gilipollas. Y eso me sorprende, pues el cómic es un modo de expresión en el que el autor goza de campo libre. Si uno se dedica al cine o a la novela, se ve obligado a inscribirse en una tradición, se ve obligado a hacerse sitio entre un centenar de personas que nadan en la misma dirección. En el mundo del cómic, estás solo, no hay nada. Tampoco comprendo por qué no se cuentan historias para adultos que sean interesantes. No sólo lo que se hace no ofrece ningún interés, sino que encima se trata de ciencia-ficción, de historia, de surrealismo, o bien es algo totalmente hermético. Me sorprende asímismo que no se haga más cómic de la vida de cada día; y no soy el único que lo dice, ya que WOLINSKI escribió un artículo a ese respecto en “Charlie”.

Por ejemplo, algo que me deja estupefacto: Se dice que el cómic para adultos surgió a raíz de 1968 y todavía no he visto una historia de cómic que cuente lo del 68. Los autores se masturban el cerebro para realizar historias sin interés alguno, cuando la mayoría forman parte de esa generación salida del 68. ¡Y eso que es interesante lo del 68! Yo lo viví como espectador, pues estuve todo el tiempo metido en la Sorbonne y en Odeon, pero no fui parte activa; no era para mi edad. Me encantaría leer un cómic sobre este tema.”

30 años después de la entrevista de “Schtroumpf”, y aunque los comics de contenido adulto y de temática realista han ganado un valiosísimo espacio, uno de los temas que comentaba Lauzier sigue siendo territorio virgen del noveno arte. Mientras que en el cine se han visto películas geniales sobre Mayo del 68 como Dreamers, o Les Amants réguliers, lo cierto es que en cómic, este fenómeno social es aun un tema sin explotar, al menos de forma memorable, por lo pronto, recordemos a Lauzier leyendo algunos de sus viejos comics>>

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Te amo, Sarah Jane

05Dec08

Por recomendación de El señor Juanito llegamos a este singular cortometraje. No puedo afirmar que es el mejor corto de zombies que se haya hecho (no he visto tantos cortos zombies), pero sí puedo asegurar que es uno de los mejores cortometrajes que he visto, más allá de su temática, y que, en su temática, pues es mejor que muchas historias de zombies (peliculas, comics), especialmente las contemporáneas. Seleccionado para Sundance este año, “I Love Sarah Jane“, de Spencer Susser es una bellísima y breve historia de amor en medio del apocalipsis

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el ultimo de los doce meses

03Dec08


Cerrando un año que fue muy dificil pero también muy divertido, y sabiendo que el año entrante mis responsabilidades profesionales se van a multiplicar de forma exponencial, he tratado de organizar mi tiempo para no descuidar el blog, no sólo porque sé que se ha vuelto valioso para unos cuántos de ustedes (lo cual agradezco muchísimo), porque incluso los que disienten de lo que aquí se comenta no dejan de leerlo, o porque día a día aumentan los suscriptores a nuestra lista de correo (y a los rss), si no porque para mí también es una válvula de escape que se me ha hecho vital, una forma de ser autobiográfico al hablar de todo lo que me interesa en los comics, el cine y la animación. Para variar, vamos a tratar ahora de ser más serios, de ofrecer cosas que sí se darán, como el artículo de los Hermanos Hernandez que empecé a garabatear en marzo y que no quiero que deje de publicarse este año, las reseñas de un par de peliculas viejas y nuevas que he visto y más novelas gráficas que me faltan por anexar al top, estoy pensando si en un futuro cercano tendrá más sentido, al reseñar cine, hacer artículos por directores, que no por películas, aunque sea por romper un poco el esquema que se ha venido manejando (se oyen sugerencias). Asi que nada, como siempre, a leer y comentar.

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